La fuerza de la influencia.

Friday, 05 de September del 2008 · Categoria: Desarrollo personal | trackback |

Tux Tie
Creative Commons License photo credit: adpowers
¿Te has levantado triste, cansado y con pocas ganas de hablar con la gente? No has pensado mucho la ropa que te has vestido (es más, probablemente tendrás una prenda o dos que habrás pensado “¿Qué coño hago con algo tan estridente?”), tus hombros, mirada y pies van más alicaidos, y tu tono de voz es más flojo y discreto.

¿Te has levantado alegre, optimista y con ganas de comerte el mundo? Habrás cogido rapidamente la ropa más llamativa que tenias en el armario, tu espalda está tan recta que se enorgulleceria tu madre (y sus mil y una reprimendas cuando eras niño de que te pusieras recto), saludas a todo el que se cruza contigo y tu voz es firme y proyectada.

A menos que seamos conscientes de ello, normalmente indicamos a los demás nuestro estado de ánimo sin darnos cuenta. Esta exhibición de caracter es la que marca nuestra interacción con los demás, pero también es la causante de la primera impresión que causamos ante un extraño. Y, de la misma forma, gran parte de la gente que nos rodea reacciona a dicho caracter.

Nuestra persona da y recibe influencias a traves de diferentes señales. Si actuamos sobre dichas señales podemos influenciar nuestro estado de ánimo. Y, a traves de esto, cambiar la percepción que reciben los demás sobre ti, lo cual acabará retornando a nosotros y reforzando dicha influencia.

Influyéndote.

Los olores influyen (ahí tenemos la aromaterapia). Los colores influyen (id. con la coloraterapia). La ropa influye. La postura corporal influye. Incluso el haberte afeitado o no influye. Y así podemos seguir con infinidad de inputs que recibimos a lo largo del día. ¿Recordais aquello de que no sea más importante el envoltorio que el contenido? Pues en el caso de seres vivos, el envoltorio no es mas que un reflejo del contenido.

Por mi actividad profesional he podido comprobar que cuando una persona cohibida se sienta en un estudio de radio, suele echar los pies hacia atras, doblar la espalda y cruzar los brazos entre él y el micrófono. Su postura indica incomodidad en esta situación y se pone a la defensiva. Tartamudea un poco, sus frases no son asertivas, procura aportar poco para no destacar… Una persona que no tiene miedo al micrófono asienta bien los pies en el suelo, su espalda se pone recta con el respaldo y el microfono se situa entre ambos brazos (eso si es que no llega a rodearlo). Solo un vistazo nos sirve para ver si la persona se encuentra mentalmente preparada para ponerse ante este reto. Sin embargo, el tímido puede cambiar bastante su actitud mental simplemente cambiando su posición fisica: sentandose correctamente y abriendo su postura para aceptar dicho micro provoca cambios en su forma de hablar y expresarse. De esta forma, vemos que nuestro cuerpo (uno de nuestros envoltorios) influye en nuestra personalidad (contenido).

Cuando estamos felices vestimos y actuamos de cierta forma; cuando nos deprimimos, nuestros actos son diferentes. Si nos sentimos alicaídos, cambiar nuestra actitud en determinados aspectos influye en nuestro interior y, por lo tanto, nos sirve de apoyo para cambiar internamente. Claro que para dar ese primer paso, hay que tener las cosas claras o nos dejaremos llevar por nuestro pesimismo.

Cosas que has de tener en cuenta cuando nos percatamos que nuestra actitud decae:

  • Vestimenta e higiene personal: Recuerda como vistes aquellos dias que tienes ganas de todo. Cambiate a esa ropa e intenta rememorar las sensaciones que te proporciona cuando estas de mejor humor. Dúchate y afeitate (aunque esto es algo recomendable de hacer cada día), y arreglate como si tuvieras un compromiso que te ilusione (o como si te fueras de fiesta con tus amigos un sabado por la noche).
  • Ejercicio o actividad intensa: Muchos (yo incluido) nos da un palo increible ejercitarnos, pero lo cierto es que el esfuerzo físico es muy beneficioso, y mejora nuestro estado de ánimo. Si no es en el gimnasio, procura realizar algún tipo de actividad o trabajo de gran esfuerzo durante una o dos horas. Al terminar, las preocupaciones y actitudes negativas habrán desaparecido.
  • Postura: Lo primero que cambia cuando no nos sentimos con ganas de nada es nuestra postura corporal. Gritamos al mundo “¡Dejame! ¡No me molestes!”, lo cual solo sirve para que nos quedemos solos chapoteando en nuestros problemas. Una postura correcta (espalda recta, estomago ligeramente hundido), unos pasos firmes, una correcta colocación de pies y espalda cuando estamos sentados, un tono de voz firme, dejar que los brazos y las piernas se abran al mundo en vez de cerrarlos frente nuestro… todas estas actitudes nos dan un pequeño subidón de autoestima al que poder agarrarnos y alejarnos, al menos por un rato, de nuestra negatividad. Como efecto colateral, la gente interactuara más con nosotros si demostramos que estamos abiertos a los demás, por lo que resulta más difícil que regresemos a nuestra actitud negativa.
  • Actividades: Piensa en todo aquello que sueles acometer cuando te sientes contento y con ganas. Intenta realizarlo. Dichas actividades te serán muy difíciles de seguir si mantienes tu actitud negativa (al fin y al cabo, si solo las has hecho cuando tu actitud es positiva, relacionarás inmediatamente alegría con la actividad).
  • Música: Algunos son más melómanos, otros los somos menos. Pero lo cierto es que la música influye nuestros estados de ánimo. O, más bien, elegimos la música según como nos sintamos. Busca aquellos temas que escuchas cuando te sientes pletórico, pásalos a tu reproductor de MP3, y ponte a escucharlos mientras realizas otras actividades (es muy util haber realizado antes listas de reproducción según el estado de ánimo que deseamos potenciar).
  • Rutinas: Cuando nos sentimos decaidos, dejamos muchas de nuestras rutinas detenidas (p.ej. afeitarnos). Esto es altamente negativo, porque en el momento que nuestro ánimo mejore ligeramente, si nos encontramos con todo el trabajo que nuestro periodo depresivo ha dejado por hacer, puede deprimirnos de nuevo o hacernos caer en la procrastinación. No dejes aquello necesario por hacer solo porque no te sientes con ánimos.
  • Amistades: ¿Cuantas veces habeis visto en series y películas que los amigos te ayudan a superar tus baches? No hace falta que rodeeis una botella de vodka y os conteis las penas, pero simplemente quedar con varios amigos para realizar cualquier actividad ayuda enormemente a olvidarnos de nuestro estado de animo. Al fin y al cabo, con los amigos solemos compartir los mejores momentos, por lo que deja que este espíritu te influya.
  • Salir: Una costumbre muy típica es la de quedarse en casa cuando el ánimo no acompaña. Un simple paseo, especialmente en dias soleados, hace maravillas a nuestro humor. Si tienes media hora libre, coge tu MP3 y date un garbeo, o coge un libro y sal a leer a un parque.
  • Sonríe: Sonreir a alguien provoca que nos devuelvan otra sonrisa. Y no hay nada que mejore más el ánimo que recibir una sonrisa sincera de otra persona.

Influyendo a los demás.

Como has visto, los demás influyen en ti. Como podrás suponer, el efecto inverso también ocurre. Cuando intentamos proyectar una forma de ser a los demás, ellos reaccionarán a su percepción de ti (aunque la estés fingiendo), por lo que su respuesta se adecuará a la imagen que emites. Por lo tanto, los demás responden ante la actitud que deseas forjar, y refuerza tu postura. Este ciclo de realimentación es muy importante no tan solo para mejorar nuestro animo sino también cuando queremos reforzar un hábito o una forma de ser.

De la misma manera, cuando alguien cercano a ti tiene algun problema personal, la mejor forma de ayudarle es mostrar una actitud que demuestre que puedes enfrentarte a cualquier problema. De esa forma, aunque no te pida ayuda directamente, recogerá parte de tu energía y postura para enfrentarse a su situación personal.

¿Os habeis fijado cuanto cuesta quedar con amigos cuando estamos deprimidos, pero sin embargo si creen que tu energía es muy alta no cuesta tanto el poder quedar? Todos reaccionamos a la actitud de los demás y actuamos consecuentemente. Por lo tanto, procura emanar un estado de ánimo positivo, tanto de forma directa (a ti mismo) como indirecta (a traves de los demás).

Comentarios cerrados.