Trabajar y sus resultados: no existe la perfección
Friday, 10 de October del 2008 · Categoria: Productividad | trackback |

photo credit: _luba_Has de ser bueno. Muy bueno. Excelente en lo que haces. Como ahora no; mejor. Aún más. Todavía más trabajado. Alcanza la perfección.
Siento ser yo el que os traiga las malas noticias, chicos: la perfección no existe. No ha existido nunca. Nunca existirá. Porque si algo es perfecto no es mejorable, y la vida es superación constante: sobrevive el más hábil, prospera la sociedad más capacitada, y los hitos de hoy son pulverizados mañana.
No seas perfecto.
Que quede claro: para destacar hay que trabajar muy duro. La calidad estándar es válida para las espectativas estándar. Si no destacas, eres uno más. Por lo que has de producir más y mejor en el mismo tiempo que los demás, y aparte hacerlo durante el doble de horas. O más.
Y ahí es donde caemos todos (sí, todos, durante muchos años defendí el perfeccionismo como una virtud). Esto no es lo suficientemente bueno. Esto no me gusta como ha quedado. Esto me ha supuesto varias horas que voy a tirar a la basura porque no es mejor que mis espectativas.
No. La perfección produce parálisis. Estancarte y trabajar indefinidamente no hace tu producto mejor: lo hace inaccesible a los demás. Tu esfuerzo nunca se verá recompensado, porque consideras que hay que mejorarlo. Que donde antes trabajabas 20 horas para aumentar un 15% la calidad, ahora trabajas 40 horas para sumar un 1%.

El dificil equilibrio entre bueno, mejor y perfecto.
Resulta evidente que debemos ser lo suficientemente avispados para no caer en la mediocridad, pero tambiér captar cuando nos excedemos en nuestro ímpetu. Y hay una manera definitiva, fácil y muy apropiada para lograrlo:
Práctica.
Valora tu trabajo. La próxima vez, hazlo mejor. Su destinatario (aunque este seas tu mismo) no se lo esperará, y exigirá más de ti la próxima vez. Y eso es lo que harás. Aprender a mejorar tu trabajo, a maximizar tu esfuerzo y a eliminar lo redundante, poco útil o equivocado. Saber hacer más y mejor en el mismo tiempo que hacias antes el mismo trabajo.
Y es que ese es el secreto de la productividad: no se trata de trabajar las mismas horas produciendo más. Se trata de hacer lo mismo en el menor tiempo posible y con la mayor calidad alcanzable, para que el resto del tiempo te lo puedas dedicar a ti.
Pon en marcha tus proyectos sin aparcar tu vida.
Se bueno en lo que haces. Se el mejor si quieres. Pero hazlo inteligentemente: aprende a ver cuando tu esfuerzo es lo suficientemente bueno para superar las expectativas de los demás; aprende a ver cuando la barrera de superación no compensa el tiempo que requiere trabajar en ella; aprende a dedicar a cada cosa el tiempo necesario, y a aprovechar este de forma eficiente.
Entonces no solo producirás unos resultados excelentes: vivirás una vida excelente.