Cantidad contra calidad
Friday, 22 de August del 2008 · Categoria: Desarrollo personal | trackback |

photo credit: Gaetan LeeComo ya he indicado anteriormente en Aprovecha el día, encuentro risible la pregunta “Que prefieres, ¿cantidad o calidad?”. Cantidad y calidad son dos elementos que van cogidos de la mano. Al fin y al cabo, uno siempre quiere que su trabajo sea de una calidad intachable, pero al mismo tiempo desea hacer cuantas más cosas mejor. ¿Prefieres tomar un postre mediocre cada día o el mejor postre cada domingo? No. Prefiero tomar el mejor postre cada día. Si bien la ecuación cantidad = calidad es un concepto generalmente inalcanzable, todos sabemos que cualquier proceso mejora a medida que lo repetimos. ¿Cuantos puñetazos ha de propinar un maestro de karate antes de que su puñetazo maximice el daño que puede causar? Decenas de miles. Por lo tanto, para alcanzar su nivel tan solo has de hacer una cosa: dar el primer puñetazo. Y repetir. Mucho.
Por eso, si la naturaleza actúa de esa forma, intentemos aprovecharnos de ella. En nuestra vida esta interactuación tiene dos flujos: hacia afuera (nuestras acciones) y hacia adentro (nuestros inputs).
Calidad de nuestras acciones.
“La practica perfecciona” y “nadie nace sabiendo” son dos refranes que reflejan esta realidad. Si queremos hacer algo bien, solo a traves de la repetición lo conseguiremos. Por lo tanto, nuestros proyectos requieren, sobre todo, acción: menos pensar, mas actuar. Al fin y al cabo, aquel proyecto que ahora nos parece de lo más importante palidecerá de aqui a unos cuantos años cuando eches la vista atrás y veas como ha mejorado cada uno de tus trabajos.
Eso sí, esto nos lleva a tener en cuenta dos consejos:
- No caigamos en la tentación de hacer un trabajo mediocre: no tener la experiencia para hacer las cosas con mayor calidad no justifica hacerlas de cualquier manera. Si no dedicamos nuestra atención a lo que hacemos, y no meditamos siempre en que podriamos mejorar nuestros procesos o habilidades, tan solo seremos un ñapas que se dedica a hacer muchas chapuzas que nunca perduran.
- No seamos perfeccionistas. Como cuenta una leyenda urbana, Winston Churchill lo definió perfectamente “‘Nada sirve salvo la perfección’ se puede resumir en: PARALISIS”. Esperar al momento exacto, al conocimiento perfecto y la actitud necesaria solo te deja una fecha de comienzo apropiada: nunca. El mejor momento fue el año pasado, el segundo mejor momento es ahora. Cierto, a veces un proyecto no puede comenzar por falta de elementos necesarios, pero eso no significa que estos deban ser perfectos. Saber a valorar lo que significa “suficientemente bueno” es imprescindible para maximizar nuestro esfuerzo.
En nuestro trabajo y proyectos hemos de ser efectivos: buscar el mejor resultado mediante el equilibrio de recursos disponibles y calidad. Si gastamos demasiados recursos para obtener la máxima calidad, tan solo conseguiremos un gasto inviable, y haber perdido varias veces más tiempo del necesario en pos de elevar un pequeño porcentaje de calidad. Gasta pocos recursos y dedícale poco tiempo, y tan solo habras logrado una chapuza. Aquí entra una calidad que tan solo la práctica puede proporcionarte: saber cuando algo es suficientemente bueno. Eso no es sinónimo de “con esto, ya vale”. Es saber dedicar el tiempo en lograr toda la calidad posible utilizando los recursos que sean necesarios, utilizando una cantidad de tiempo y recursos razonable. Resumiendo: “esfuerzate en ser excelente, no perfecto”.
Para obtener el mejor resultado, no hay nada como tener dos baremos: el primero es el resultado que esperan los demás, que han de haber dejado muy claro. Saber que es lo que el destinatario final espera (en resultados, recursos y tiempo utilizado) es básico para obtener su aprobación. Por otro lado, para mejorar tras cada uno de nuestros proyectos, debemos tener un baremo propio que esté por encima del baremo del destinatario (aunque ambos seamos nosotros mismos): lucha por maximizar y mejorar lo que hicistes anteriormente para lograr más con menos.
Practica; practica hasta que parezca fácil.
Calidad de nuestros inputs.
Nuestro tiempo es valioso. Aunque no seamos autónomos, nuestro tiempo tiene valor. Una hora puede dedicarse a muchas tareas: leer un libro, dormir, ver un programa de TV, una cena romántica, una clase privada, dar un paseo… Es por eso que debemos estudiar nuestras actividades y ver si estamos aprovechando bien el tiempo. No se trata de obsesionarse con el horario productivo perfecto: eso es insalubre. La mente necesita desconectar, el cuerpo necesita descansar, y, simplemente, hay dias en los que acabaremos con la sensación de haber perdido todo el día. Y no pasa nada. El problema es cuando esta situación se repite día tras día.
Estudia que programas de TV y radio te gustan, piensa que valor te proporcionan (en humor, en conocimientos, en información… en cualquier campo que te resulte de interés) y elimina aquellos que no cumplan lo que esperas. Si algunos de estos interfieren en tu vida diaria (como por ejemplo dormir, en el caso de los late night show), comprueba si puedes encontrar soluciones alternativas (ver una serie en DVD, grabar programas en directo, verlos o descargarlos a traves de internet, etc.).
Mira que libros lees. Al principio es normal que leamos muchos libros de una temática o género, hasta que encontremos aquellos autores o estilos que más nos gusten. Al igual que con la TV, procura ver en que momentos podemos sacar el máximo rendimiento a nuestra lectura (un libro de estudio será más provechoso en casa con papel y boli, mientras que podemos aprovechar un viaje en transporte público para leer un libro de ficción, por ejemplo).
Si te metes en demasiados proyectos o a ayudar a demasiadas personas, piensa que encargos te van a proporcionar más valor por realizarlos, y aprende a decir “no” a aquello que se te ofrezca y no te permita acercarte en dirección a tus objetivos personales. No pasa nada por negar ayuda a determinados proyectos y a determinadas personas: la gente que no comprende que tienes una vida que atender no tiene interés en tu bienestar, solo en su propio provecho.
Piensa en que relaciones mantienes y si merecen la pena. Hay mucha gente cuya pareja es una influencia negativa, pero la mantienen por miedo a estar solos, lo que cierra la puerta a la posibilidad de encontrar aquella persona que pueda enriquecer su vida. Lo mismo con amigos o trabajo: si te encuentras en una relación abusiva o estéril, sustituyela con otra o directamente corta la relación. Los huecos siempre pueden rellenarse, pero si te mantienes completamente ocupado con actividades y relaciones nocivas, no solo no tienes tiempo a encontrar esos inputs de calidad, sino que encima acabaras afectado negativamente (por salud, por nervios o por depresiones) debido a ellas.
Estos son tan solo unos pequeños ejemplos de todas las actividades que realizamos a lo largo del día; cada una nos proporciona algo, y está de nuestra mano absorber lo mejor de cada una de ellas. Combina, prueba, practica, cambia, equivócate, medita y aprende hasta lograr un equilibrio que te vaya bien… durante una temporada. La gente cambia. Tu también. Ajusta tus inputs a tus necesidades de cada momento. Comienza con cantidad hasta que aprendas a valorar cuales de estos alcanzan la calidad que esperas, y ciñete a esos, y aún asi, sigue siempre valorando su calidad respecto a nuevas incorporaciones que puedan ocurrir. Si es posible, procura que tus actividades puedan recolocarse a tu gusto a lo largo del día. A traves de tratar con cantidades y cantidades, acabaras alcanzando aquí y allá momentos de gran calidad. Y si sigues perseverando en ese camino, acabaras aportando calidad a todas las actividades que realices.