Ocio productivo.

Friday, 29 de August del 2008 · Categoria: Desarrollo personal, Salud | trackback |

Laid Back
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El ocio es un aspecto más de nuestras vidas, tan imprescindible como lo es el trabajo, el ejercicio físico o el sueño. Existen tantas formas de ocio como personas. O más, incluso. El problema es que, si bien es necesario, el ocio no lo entendemos como algo que nos aporte calidad de vida. Pero, al igual que el resto de campos, podemos hacerlo de cualquier manera o conseguir que nuestro ocio sea útil.

Nuestras actividades de ocio poseen un contenido (qué hacemos y que dice de nosotros a nosotros mismos) y un continente (que representación fisica posee y que dice de nosotros a los demás).

Horarios

Parece extraño el concepto, pero nuestros momentos de ocio también deben ser controlados. Como todo, hay que dejar un margen para la improvisación, pero eso no justifica que nuestro entretenimiento se escape a nuestro control.

Hemos de tener en cuenta dos posibilidades:

  • Nuestro tiempo de ocio es escaso: No desconectar solo consigue aumentar nuestro nivel de estrés, con los aspectos negativos que conlleva con nuestra salud.
  • Nuestro tiempo de ocio es excesivo: Si nuestras horas de entretenimiento ocupan una gran parte del día a día, es muy probable que ni estemos centrandonos en un ocio positivo (por ejemplo, estar viendo la TV sin realmente gustarnos lo que se emite en ese momento) ni estemos trabajando por nuestros objetivos (lo cual puede llevar a la frustración).

Contenido de la actividad.

Por lo general es mejor un ocio activo (jugar a un juego) que uno pasivo (saltar de video en video en YouTube). El relax suele venir la mayor de las veces por cambiar nuestra rutina de esfuerzo que no por dejarnos llevar por la pereza. Aún así, incluso los entretenimientos pasivos pueden ser positivos, siempre que el contenido de estos nos enriquezca el caracter.

El contenido de nuestro ocio ha de estar acorde a nuestra personalidad y preferencias. Si tenemos un caracter activo, resolutivo, es muy probable que leamos libros de ficción donde los protagonistas se enfrentan a situaciones casi imposibles, juguemos a juegos que requieran reflejos y acción, veamos peliculas de explosiones y violencia… Por otro lado, si somos reflexivos, es más probable que juguemos a juegos de estrategia, pintemos paisajes, paseemos por la naturaleza, leamos biografias de grandes pensadores… Si te fijas en tus intereses, en los que realmente te hacen disfrutar, estos marcan tu personalidad, tanto a ti como a los demás.

Cuando nuestro ocio no se sincroniza con nuestra forma de ser, nos aburrimos y nos dejamos caer un entretenimiento pasivo y comodo como zapear o navegar por internet, que permiten pasar horas sin realmente extraer algo positivo de nuestra experiencia. Todos hemos sentido esa sensación desagradable de haber perdido el tiempo delante del monitor. Por eso hemos de enfocar nuestro ocio en actividades que resulten acordes a nuestro interior.

Continente de la actividad.

Organizar nuestro ocio no se ciñe unicamente al horario ni a su contenido, sino también en como lo obtenemos y como lo almacenamos.

Evidentemente, hay actividades que no requieren apenas espacio: visitas a Museos o zonas turisticas, o bien el deporte son actividades cuyo impacto en el hogar es mínimo. Pero otras actividades si tienen este problema, y ahi debemos plantearnos donde disfrutar de el y durante cuanto tiempo.

El caso más tipico es el de la lectura. Comprar solo determinados libros, y conseguir el resto de bibliotecas y amigos suele ser los consejos más típicos. También es aconsejable deshacerse de aquellos libros que ya no nos aportan ningun valor. Estas medidas pueden aplicarse de forma similar en otros campos de ocio (como el cine, los videojuegos, etc.).

Las actividades más artísticas requieren una cuidada planificación por parte de su autor. Saber que tipo de obras se crean y como se pueden almacenar en el menor espacio depende de multitud de factores, que solo el que las practica puede conocerlas y desarrollarlas.

Por supuesto, el tener a la vista determinadas aficiones (una colección de libros, una serie de cuadros, etc.) remarca nuestra forma de ser tanto para nosotros como para con los demás.

Resumiendo.

El ocio, como parte integrante de nuestra vida, es necesario para mejorar la calidad de esta; eso si, como todo necesita que le prestemos la debida atención. Ya que nos aporta valores positivos tanto en el plano físico (un descanso para nuestro cerebro, una mejora de nuestra salud, etc.) como en el personal (refuerza nuestros objetivos y nuestra personalidad propia), no dejemos que nuestro entretenimiento venga impuesto por los demás o simplemente traguemos con lo que nos llegue.

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