Friday, 12 de September del 2008 · Categoria: Desarrollo personal

photo credit: pfala¿Realmente el poseer nos hace infelices? ¿O, por el contrario, no poseer nada es de gente sin pasiones? La mayoría de veces confundimos bienes con materialismo, y simplicidad con austeridad. Cuando en realidad debemos buscar, como en el resto de nuestra vida, el equilibrio.
Posturas simplistas de la sociedad.
En la sociedad capitalista en la que vivimos y con la simplificación que solemos hacer gala los humanos, dividimos dos grandes escuelas de pensamiento en dos unicos frentes irreconciliables:
- En primer lugar tenemos la consecuencia directa de nuestra sociedad, que se resume en consumismo: el valor como persona viene determinado por el valor económico total de tus posesiones. Ejemplos los tenemos en las listas anuales de los más ricos del mundo. Somos incapaces de calibrar el éxito sin este tipo de referencias, y creemos que el tener dinero nos convierte en triunfadores (cuanto más dinero, mas triunfo).
Y si en la naturaleza no hay fuerza sin otra diferente que la contrarresta…
- …la otra postura es un abandono total de las necesidades materiales. Ejemplos típicos de esta postura son el creer que el dinero es la raiz de todos los males, creer que aquellos que tienen dinero lo han conseguido injustamente y que para triunfar económicamente hay que ser amoral.
La mayor parte de la gente suele decantarse entre estos dos grupos, pero no suele ser una posición consciente y, por lo tanto, causa mas insatisfacción que provecho. Muchos (creo que casi todos, en mayor o menor medida y durante más o menos tiempo) caen en el materialismo como muestra indirecta de nuestro sueldo. Algo es bonito, caro, interesante y marca nuestra posición delante de nuestro grupo de gente cercana (familia, amigos, colegas…) y lo necesitamos para demostrar nuestro valor, para indicar que somos tan buenos que cobramos bien y podemos permitirnos este tipo de artículos. Otros tantos caen en la renuncia al materialismo, aunque también es cierto que un alto porcentaje es debido al simple hecho de no poder permitírselo. ¿Cuanta gente que ha prosperado de una clase social baja a una alta se dedica a ostentar su dinero? A la cabeza me vienen unos cuantos futbolistas y políticos…
Lo cierto es que no debemos caer ni en uno ni en otro grupo, porque si entendemos que la vida no es blanco o negro, sino que hay una infinita variedad de tonalidades entre ambos, resulta ilógico pensar que o somos Onassis, o somos Gandhi.
No se trata de poseer ni de dejar de poseer: se trata de tener lo correcto.
Conoce tus necesidades.
Una casa grande, un buen coche o una colección de DVD’s compaginado con una vida ordenada, sencilla y con objetivos claros no son incompatibles. El problema, al igual que con otros muchos campos de nuestra vida, es que vemos los objetos como fines, y no como medios. ¿Que es lo que deseas realizar en la vida? ¿Como deseas ser visto por los demás? ¿Que aspectos de tu personalidad quieres potenciar?
En primer lugar, debes tener claro que eres y que quieres (también hay que entender que lo que eres y quieres ahora mismo no sera igual de aquí a cinco años, al igual que no eres hoy dia lo que eras y querias hace cinco años). Debes definir tus valores. Y después, mirar a tu alrededor y preguntarte ante cada libro, juego o adorno “Este objeto, ¿me representa? ¿Veo mi personalidad y mis deseos en el? ¿Alguien que vea este objeto puede relacionarlo conmigo?”. Visualiza tu despacho, habitación o casa con solo aquello que consideras afín a ti. Olvida todo aquello que tengas un apego por sentimentalismo, por experiencias pasadas, por regalos de un amigo… no lo tengas en cuenta, nadie te ve, solo visualiza AQUELLO que mejor te defina en el sentido que tu deseas ser. ¿Lo has hecho? Pues todo lo demás te sobra.
Hay quien opina que todos los objetos que conservamos, que nos rodean, que estan a nuestro alrededor y son nuestros poseen una energía conectada a nosotros. En cierta manera es cierto: sentimos apego a nuestras posesiones. Ya lo hayamos comprado nosotros o nos lo haya regalado nuestra pareja. Ya sea un adorno de la pared o un libro de texto de universidad. Ya sea un título de estudios o un videojuego que reservamos dos meses antes de su salida. Todo lo que poseemos pertenece a nuestra historia, a nuestras decisiones, a nuestro entorno y es, en cierta manera, una representación a “grosso modo” de nosotros mismos, de nuestras relaciones y de nuestras decisiones. Nuestra personalidad influye a nuestro entorno, y de regreso nuestro entorno influye en nuestra personalidad; y eso funciona tanto con personas como con objetos. Por lo tanto no es descabellado pensar que una forma de mejorar nuestra claridad de mente es dejando tan solo aquello con lo que sintamos una verdadera relación positiva, y abandonar las negativas.
¿Alguna vez has hecho una gran limpieza? ¿De esas que amontonamos un buen montón de cosas para tirar, y una vez hecho nos sentimos extrañamente aliviados? Eso es porque acabamos de cortar un enlace con algo que no nos sentimos afines: acabamos de soltar lastre, como si fueramos a bordo de un globo aerostático. Leido en internet: “Solo deberiamos conservar las cosas que nos sean útiles o que nos hagan felices”. Por lo tanto, no confundamos un estilo de vida simple o sencillo con un estilo de vida hermitaño. Un aficionado al cine tendra cientos de películas: pero serán películas, géneros o épocas concretas que se acerquen a su personalidad. Y que tanto su poseedor como un amigo o un desconocido lo vean y sientan una relación real entre colección y coleccionista.
Elimina un lastre en tu vida: deshazte de lo que te sobra.
Si deseas corregir el rumbo de tu vida eliminando lo que te sobra, preparate: el proceso no es una solución rápida. Como gestionar tus relaciones sociales es tema para otro artículo; aquí hablaremos de lo material.
El punto más importante a tener en cuenta es saber que nunca conseguiremos deshacernos de todo a la primera. No pasa nada, lo importante es que cada vez que hagas el proceso obtengas resultados. Tampoco recomiendo hacerlo de golpe: las cosas, escalonadas, te permíten seguir un ritmo regular y constante por lo que si un día no estuvieras en tu mejor momento solo perderias un paso pequeño (p. ej. una estantería) y no uno grande (p. ej. una habitación).
En mi caso particular decidí que por mis horarios lo ideal es una estantería a la semana, y hacerlo siempre el mismo día y mas o menos a la misma hora. Es gratificante ver como poco a poco todo aquello con lo que no me sentía relacionado va desapareciendo de mi vida, y como lentamente voy viendo un reflejo de mi mismo en aquello que me rodea. En este proceso, todo aquello que no nos sirva tiene varias salidas, pero siempre tened en cuenta una cosa: no vas a rentabilizarlo, así que hazte a la idea que no sacaras beneficio económico por ello. Básicamente, cuando ordenamos tenemos que clasificar cada objeto en: quedarmelo, no se si quedarmelo, basura, regalar, vender y, opcionalmente, donar. Aunque de algunos objetos es dificil desprenderse (recuerdos sentimentales, por ejemplo) si conseguimos dar el paso de deshacernos de el, la sensación es altamente liberadora. Como me dijo mi padre una vez (y extrañamente se grabó en mi cerebro a la primera): “Los recuerdos están para entretenernos pero si realmente deseas ser feliz, olvídate de ellos”. Si nuestras dudas a la hora de tirar algo están en que el objeto es caro (y, por lo tanto, nos sentimos avergonzados por comprar algo que no utilizamos) o por si en el futuro nos es útil, una regla que funciona muy bien es: “Si no lo he utilizado durante los últimos 12 meses, es extremadamente probable que no lo usaré nunca”.
Siempre puedes intentar sacar cierto rendimiento económico (aunque no esperes recuperar mas allá de una quinta parte de su valor, aquí el objetivo es liberarte de lo que te pesa, y para ello mejor tenerlo el menor tiempo posible, por si acaso nos vienen los remordimientos y volvermos a quedárnoslo). Personalmente, encuentro más gratificante regalar a mis amigos y familiares aquello que a mi no me vale pero que a ellos pueda serles útil: un segundo reproductor de DVD que tengas por ahí sin usar, unos libros que no vas a volver a leer, unos CD’s que hace años que no has escuchado, el anterior reproductor de MP3… También, si te sirve de referencia, mucha gente se deshace de los CD’s originales habiendolos convertido previamente a archivos digitales o pudiendolos comprar en iTunes y tiendas similares, así que busca si hay material que puedas sustituir a formato digital.
No os creais que un proceso así se hace en un fin de semana. Ni en un mes. O año. Que demonios, ni en toda una vida. Pero tampoco se trata de crear un estilo de vida perfecto (si de eso se tratara, llegas [inserta tu edad aquí] años tarde). Como hemos dicho antes, a lo largo de nuestra vida cambiamos; y eso se verá reflejado en nuestras propiedades. El ser humano necesita aprender, necesita experimentar y necesita estimularse. Busca una nueva afición y, si al cabo de un mes o dos no sientes que se ajusta a tus valores, deshazte de todo lo acumulado y vuelve a probar otra cosa. Pero esto es algo que solo recomendaría cuando más o menos conozcas tus valores ante la vida.
El ser humano elige a sus amistades porque son afines a sus valores. Y también lo hace con sus posesiones materiales, su ropa, y sus aficiones. Si bien es difícil cambiar alegremente de amigos, no lo es tanto cuando se trata de objetos. Si conseguimos una visión clara de como somos y lo reflejamos utilizando nuestras posesiones, estos nos reforzarán dicha visión, ayudandonos indirectamente a encauzar nuestra vida a nuestros objetivos.
No seas ni materialista ni hermitaño: se inteligente.
trackback | Sin comentarios »