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¿Qué es alicatado?

El alicatado es el revestimiento de una pared con azulejos u otras piezas cerámicas, pegadas con mortero cola, y se usa sobre todo en baños y cocinas por su resistencia a la humedad y a las salpicaduras.

Qué significa alicatado

Alicatar es siempre un trabajo de pared. El pavimento, en cambio, se refiere al suelo, y aunque las dos superficies puedan cubrirse con piezas cerámicas parecidas a la vista, no son intercambiables: una baldosa pensada para suelo aguanta pisadas y arrastre de muebles, mientras que una pieza de pared no necesita esa resistencia y suele ser más fina y ligera. El término "revestimiento" es más amplio que alicatado: cubre cualquier acabado de pared, desde una pintura hasta un microcemento, mientras que alicatado se reserva específicamente para piezas cerámicas pegadas. Por eso, cuando un presupuesto de reforma habla de "revestir el baño", conviene preguntar si se refiere a alicatar con azulejo o a otra solución, porque el precio y el proceso cambian bastante. Esta distinción importa a la hora de comprar material. Llevarte a casa una caja de baldosas de suelo pensando que sirven para la pared del baño no es un error grave, pero sí puede salir más caro de lo necesario: pagas por una resistencia al desgaste que la pared nunca va a necesitar. El profesional de la tienda o el instalador puede confirmarte si una pieza está pensada para pared, para suelo o para ambos usos.

Cómo se instala

El alicatado se coloca pegando cada pieza a la pared con mortero cola, un adhesivo cementoso que se extiende con una llana dentada para repartirlo en surcos regulares. Esos surcos permiten que la pieza se asiente bien y que no queden bolsas de aire detrás, que con el tiempo provocan que una baldosa suene hueca o se despegue. En la zona de ducha o en cualquier superficie que vaya a recibir agua de forma constante, el paso previo más importante es la impermeabilización: una lámina o pintura impermeable que se aplica sobre la pared antes de alicatar, de modo que si el agua atraviesa alguna junta no llegue a filtrarse hacia la vivienda vecina o hacia abajo. Alicatar directamente sobre una pared sin esa capa es una de las causas más habituales de humedades que aparecen meses después de terminar la obra. Entre pieza y pieza se dejan juntas de un par de milímetros, marcadas con crucetas durante la colocación, que después se rellenan con material de rejuntado. Esas juntas no son solo estéticas: absorben las pequeñas dilataciones de la cerámica y del soporte, y si se hacen demasiado finas o se rellenan mal, son el punto por donde entra la humedad. En piezas grandes de gres porcelánico, el instalador suele usar además una técnica de doble encolado, aplicando mortero tanto en la pared como en el reverso de la pieza, porque su peso y su baja absorción de agua lo exigen.

Por qué importa

La decisión sobre qué alicatar y con qué material condiciona el mantenimiento del baño o la cocina durante años. Un alicatado hasta el techo en la ducha protege más pared de la humedad que uno que llega solo hasta media altura, pero también cuesta más material y más horas de instalación; media altura puede ser suficiente si el resto de la pared lleva una pintura adecuada para ambientes húmedos. El tamaño de la pieza también pesa en la decisión. Piezas grandes dejan menos juntas visibles, y menos juntas significa menos puntos por los que puede entrar la humedad o acumularse la suciedad, pero también son más difíciles de colocar en paredes poco regulares y el margen de error del instalador es menor. Piezas pequeñas se adaptan mejor a rincones y curvas, a costa de más juntas que limpiar. Y está la impermeabilización: saltarse ese paso para ahorrar en la ducha es la decisión que más se lamenta después, porque una humedad que aparece un año más tarde obliga a picar el alicatado entero para solucionarla. En mejorando.es te ponemos en contacto con profesionales especializados en alicatado que no se saltan ese paso por ahorrar un día de obra.

Materiales más comunes

El azulejo cerámico tradicional sigue siendo el material más usado en paredes por su precio y su amplia variedad de acabados y colores. Se fabrica con una sola cocción y un esmalte que le da el color y el brillo, lo que también lo hace más fácil de limpiar que una piedra porosa. El gres porcelánico gana terreno en alicatado porque es más resistente, absorbe mucha menos agua y admite piezas de mayor tamaño, lo que deja menos juntas visibles en la pared. La guía técnica de ASCER, la asociación española de fabricantes cerámicos, clasifica las baldosas según su absorción de agua y su método de prensado; el gres porcelánico entra en el grupo de menor absorción, por debajo del 0,5 %, lo que explica por qué resiste mejor la humedad constante que un azulejo estándar. También existen piezas de piedra natural o de imitación cerámica de piedra, más caras y con un mantenimiento distinto: la piedra natural porosa necesita un sellador periódico que la cerámica no requiere. El profesional instalador ajusta la técnica de colocación, el mortero cola y el ancho de junta según el tamaño, el peso y la absorción de agua de cada pieza, no todas se instalan igual aunque parezcan similares en la tienda.

Buenas prácticas

  • Impermeabiliza la zona de ducha antes de alicatar, no confíes solo en las juntas de la cerámica.
  • Pide piezas específicas para pared si el proyecto es solo revestimiento, no compres baldosa de suelo por comodidad.
  • En piezas grandes de gres porcelánico, exige doble encolado: mortero en la pared y en la pieza.
  • Deja anchos de junta suficientes según el tamaño de la pieza, aunque prefieras estéticamente juntas casi invisibles.
  • Guarda un par de cajas de la misma partida por si hace falta una reparación futura; el mismo modelo puede desaparecer del catálogo en unos años.
  • Revisa que la pared esté nivelada antes de empezar; alicatar sobre una superficie irregular multiplica el trabajo pieza a pieza.

Errores frecuentes

  • Alicatar directamente sobre yeso o pintura sin comprobar que el soporte aguanta el peso de la cerámica.
  • Saltarse la impermeabilización en la ducha para ahorrar tiempo.
  • Usar baldosa de suelo en pared, o al revés, sin comprobar si la pieza está pensada para ese uso.
  • Rellenar mal las juntas o dejarlas demasiado finas, lo que facilita la entrada de humedad con el tiempo.
  • Elegir el tamaño de pieza solo por estética sin tener en cuenta la regularidad real de la pared.

Fuentes

  1. ASCER : Guía de la baldosa cerámica — Clasificación de baldosas cerámicas según absorción de agua y método de prensado, incluida la definición del gres porcelánico.

Preguntas frecuentes

Sobre alicatado

¿Cuál es la diferencia entre alicatado y pavimento?

El alicatado cubre paredes y el pavimento cubre suelos. Aunque puedan usar cerámica parecida a la vista, cada pieza está pensada para un esfuerzo distinto: el pavimento resiste pisadas y arrastre, la pieza de pared no necesita esa resistencia y suele ser más fina y ligera, así que conviene comprobarlo antes de elegir el material.

¿Hay que impermeabilizar antes de alicatar una ducha?

Sí, es el paso que evita las humedades que aparecen meses después. Se aplica una lámina o pintura impermeable sobre la pared antes de colocar la cerámica, para que el agua que atraviese alguna junta no llegue a filtrarse hacia la vivienda.

¿Qué es mejor, azulejo o gres porcelánico para el baño?

El gres porcelánico absorbe mucha menos agua y resiste mejor la humedad constante, además de admitir piezas más grandes. El azulejo tradicional es más barato y ofrece más variedad de acabados, y sigue siendo válido fuera de la zona de ducha directa.

¿Se puede alicatar sobre un alicatado antiguo?

En algunos casos sí, si la superficie está bien adherida y nivelada, pero el instalador debe comprobarlo antes: un alicatado antiguo suelto o con piezas que suenan huecas hay que picarlo primero, porque alicatar encima añadiría peso y podría desprenderse con el tiempo.

¿Cuánto dura un alicatado bien hecho?

Con una impermeabilización correcta y un rejuntado en buen estado, un alicatado puede durar varias décadas sin necesidad de tocarlo, más allá de renovar las juntas si se ensucian o se agrietan con los años, algo mucho más sencillo que rehacer el alicatado entero.

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