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¿Qué es tarima flotante?

La tarima flotante es una técnica de instalación de suelo en la que las lamas se encajan entre sí con un sistema de clic, sin clavos ni pegamento, apoyadas sobre una lámina que amortigua el suelo existente.

Qué significa tarima flotante

El nombre "tarima flotante" no dice de qué material está hecho el suelo, dice cómo se coloca. Las lamas se unen entre sí por los cantos con un sistema de clic o de lengüeta y ranura, pero quedan sueltas respecto al suelo de debajo: no hay clavos, grapas ni cola que las fijen a la base. De ahí lo de "flotante". Esto la distingue de otras dos técnicas con las que se confunde a menudo. El parquet clavado o pegado se fija directamente a la base, tabla a tabla, y por eso exige más obra y más tiempo. El suelo laminado, en cambio, no es una técnica sino un material: una placa sintética con una lámina impresa que imita la madera, y que casi siempre se instala precisamente con la técnica flotante. Es fácil mezclar los dos conceptos porque van juntos en la práctica, pero uno describe el "qué" y el otro el "cómo". La tarima flotante puede fabricarse en madera maciza, lo que se conoce como tarima flotante maciza, o combinar ambas cosas con un suelo laminado montado del mismo modo. La diferencia de precio, dureza y mantenimiento entre las dos opciones es notable, aunque el gesto de instalación sea el mismo.

Cómo se instala

Antes de colocar la primera lama, el instalador prepara la base: limpia el suelo existente y extiende una lámina de espuma o corcho que cumple dos funciones, amortiguar pequeñas irregularidades y reducir el ruido de pisadas hacia la vivienda de abajo. Esta lámina es la razón por la que la tarima flotante se puede instalar sobre baldosas, terrazo o incluso un suelo laminado antiguo sin necesidad de picarlo. Las lamas se van encajando por los cantos, normalmente empezando por una esquina y avanzando en filas, con las juntas de cada fila desplazadas respecto a la anterior para que el conjunto trabaje como una sola pieza. Es necesario dejar un margen de varios milímetros entre la tarima y cada pared: la madera se dilata y se contrae con la humedad y la temperatura, y sin ese margen el suelo puede combarse o levantarse por los bordes. El rodapié o una moldura cubren después ese hueco. Al no haber cola ni clavos, todo el proceso es reversible: una tarima flotante bien instalada se puede desmontar lama a lama si hace falta acceder al suelo de debajo, algo que un suelo pegado no permite sin destrozarlo. Esa misma cualidad explica por qué es una de las opciones más rápidas para renovar el suelo de un piso habitado, con obra mínima y sin los escombros de picar un pavimento antiguo.

Por qué importa

La decisión entre tarima flotante y un suelo fijado con cola o clavos cambia lo que puedes hacer con el suelo después. Si eliges tarima flotante maciza, el suelo se puede lijar y barnizar de nuevo cuando se desgasta, igual que un parquet tradicional, porque la madera es maciza de arriba abajo. Esa posibilidad alarga mucho la vida útil frente a comprar un suelo nuevo cada pocos años. También importa a la hora de planificar la obra. Al instalarse sobre el suelo existente sin picarlo, reduce los días de obra, el polvo y el ruido, algo que se nota especialmente si la reforma es parcial y el resto de la vivienda sigue habitada. Y si en el futuro cambias de idea, una tarima flotante se retira sin destrozar la base que tiene debajo. La contrapartida es que, al no estar fijada, un suelo mal instalado (sin el margen de dilatación correcto o sobre una base muy irregular) puede sonar hueco al pisarlo o levantarse en los bordes. Vale la pena que sea el instalador quien valore el estado del suelo actual antes de decidir el grosor de la lámina amortiguadora.

Mantenimiento y vida útil

La tarima flotante maciza admite varios lijados a lo largo de su vida, cada uno rebaja una fina capa de la superficie y permite aplicar un barniz nuevo que borra arañazos y marcas de uso. Un documento técnico de AITIM sobre suelos de madera de interior recoge esta capacidad de renovación como una de las diferencias principales frente a otros pavimentos, siempre que el grosor de la capa útil lo permita. La versión de tarima flotante en suelo laminado no admite este tratamiento: el dibujo de madera es una lámina impresa sobre un soporte sintético, así que lijarla borraría directamente el diseño. Cuando se raya en profundidad o se hincha por agua, la solución no es lijar sino sustituir esa lama concreta, algo que el sistema de clic permite hacer sin levantar todo el suelo si se actúa a tiempo. En el día a día, ambas versiones comparten los mismos cuidados: evitar el agua estancada, sobre todo en las juntas, usar fieltros bajo las patas de sillas y mesas para no marcar la superficie, y no arrastrar muebles pesados directamente sobre la madera. Un mantenimiento simple de estos alarga la vida de cualquiera de las dos opciones bastante más de lo que sugiere la diferencia de precio inicial entre ellas.

Buenas prácticas

  • Deja que las lamas se aclimaten en la habitación un par de días antes de instalarlas, sobre todo en tarima maciza.
  • Exige el margen de dilatación en el perímetro; sin él, el suelo puede combarse con los cambios de humedad.
  • Elige el grosor de la lámina amortiguadora según el estado real del suelo existente, no siempre la más fina es suficiente.
  • En tarima maciza, guarda margen en la capa útil pensando en futuros lijados.
  • Usa fieltros bajo las patas de los muebles desde el primer día, no cuando ya haya marcas.
  • Si el suelo va sobre calefacción radiante, confirma con el instalador que el material es compatible antes de comprarlo.

Errores frecuentes

  • Instalar la tarima pegada a la pared sin ningún margen, por dejarlo más limpio a la vista.
  • Fregar con agua abundante en vez de una mopa poco húmeda, sobre todo en las juntas.
  • Comprar tarima laminada pensando que se puede lijar como la maciza.
  • Colocarla directamente sobre un suelo muy irregular sin nivelarlo antes, lo que acaba sonando hueco al pisar.
  • Arrastrar muebles pesados en vez de levantarlos, lo que raya o hunde el sistema de clic.

Fuentes

  1. AITIM / CSCAE : Suelos de madera de interior. Parquet — Documento técnico sobre tipos de suelo de madera y la capacidad de lijado y renovación de la tarima maciza frente a otros acabados.

Preguntas frecuentes

Sobre tarima flotante

¿Se puede poner tarima flotante encima de baldosas viejas?

Sí, es una de sus ventajas principales. El instalador limpia la superficie, corrige pequeñas irregularidades con la lámina amortiguadora y coloca la tarima encima, sin picar el suelo antiguo ni generar escombros, lo que acorta bastante los plazos de obra y reduce las molestias si la vivienda sigue habitada durante la reforma.

¿Cuánto dura una tarima flotante?

Depende del material. Una tarima flotante maciza bien mantenida puede durar varias décadas porque admite lijados sucesivos. Una versión laminada suele rendir entre 10 y 20 años según el tránsito, y no se puede renovar lijando, solo sustituyendo las lamas dañadas.

¿Se puede lijar una tarima flotante?

Solo si es de madera maciza, que se puede lijar y barnizar varias veces a lo largo de su vida útil. La versión laminada lleva el dibujo de madera impreso en una lámina fina, así que lijarla eliminaría directamente el acabado en vez de renovarlo.

¿Hace ruido al andar por ser un suelo flotante?

Una tarima bien instalada, con la lámina amortiguadora correcta y sobre una base nivelada, no debería sonar hueco. Si suena, casi siempre es porque la base tenía irregularidades que no se corrigieron antes de montar el suelo, no porque el sistema flotante sea ruidoso por naturaleza.

¿Cuánto margen hay que dejar junto a la pared?

El instalador deja unos milímetros de separación en todo el perímetro para que la madera pueda dilatarse con los cambios de humedad y temperatura a lo largo del año. Ese hueco lo cubre después el rodapié o una moldura, así que no se ve en el resultado final.

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