Qué incluye
Levantar una vivienda desde cero implica mucho más que la obra visible. El punto de partida es el proyecto arquitectónico: distribución, estructura, cimentación y las instalaciones que va a llevar la vivienda, desde electricidad y fontanería hasta climatización y, si lo eliges, domótica.
Sobre ese proyecto se ejecuta la obra: cimentación y estructura primero, después los cerramientos y la cubierta, y a continuación las instalaciones que quedarán ocultas tras los tabiques. En este punto no hay nada que adaptar a lo que ya existe, como sí ocurre en una reforma: cada red se diseña y se instala para el uso que le vas a dar a cada estancia.
Los acabados llegan después: suelos, carpintería interior y exterior, pintura, y todo el interiorismo que decidas incorporar, desde cocina hasta baños. Al tratarse de una construcción nueva, también entran en juego certificaciones que una reforma no siempre necesita tramitar de cero, como la cédula de habitabilidad o el certificado energético del edificio terminado.
Coordinamos con constructores, arquitectos e interioristas de nuestra red cada una de estas fases, y ajustamos el equipo de profesionales al tamaño y la complejidad del proyecto, ya sea una vivienda unifamiliar, un edificio de varias plantas o una promoción con varias viviendas independientes.
Cómo se hace
El proceso arranca con el proyecto arquitectónico. Un arquitecto de nuestra red redacta el proyecto básico y, después, el de ejecución, con la distribución, la estructura y las instalaciones que va a llevar la vivienda. Con ese proyecto se tramita la licencia de obra, que en construcción nueva es siempre el régimen aplicable, no la comunicación previa.
Una vez concedida la licencia, empieza la obra por la cimentación y la estructura, la fase que más depende de las condiciones del terreno y de lo que haya arrojado el estudio geotécnico previo. El aparejador o la dirección de obra supervisa que cada fase cumpla con lo aprobado en el proyecto antes de dar paso a la siguiente.
Con la estructura levantada, se cierran fachadas y cubierta, y entran los instaladores: electricidad, fontanería, climatización y, si el proyecto lo incluye, domótica. Como se parte de cero, cada red se planifica para el recorrido más directo, sin adaptarse a instalaciones antiguas como ocurre en una reforma.
Después llegan los acabados: suelos, carpintería, pintura y el interiorismo que hayas decidido incorporar. En esta fase suele participar el interiorista, si el proyecto lo contempla, coordinado con el resto de gremios para que los tiempos encajen.
Para terminar, se solicitan las certificaciones de final de obra: el certificado energético, la cédula de habitabilidad y el resto de documentación que el Ayuntamiento pide antes de autorizar el uso de la vivienda. Profesionales de nuestra red se encargan de tramitar esta documentación junto al arquitecto que firmó el proyecto.
Cuánto dura
El tiempo de una obra nueva depende de factores que van más allá del tamaño de la vivienda. El primero es la tramitación de la licencia: como la construcción nueva siempre exige licencia de obra completa, el Ayuntamiento necesita resolver antes de que se pueda empezar, y ese plazo administrativo no depende de la velocidad de los gremios.
Las condiciones del terreno también pesan: una cimentación sobre terreno estable avanza distinto que una que exige refuerzos adicionales.
La complejidad del proyecto influye igual: no es lo mismo una vivienda unifamiliar de una planta que un edificio de varias plantas con distintas viviendas, porque el número de instalaciones y de gremios que hay que coordinar crece con cada planta adicional.
Por último, cuántos profesionales trabajan en paralelo también marca el calendario. Coordinar constructores, arquitectos e interioristas al mismo tiempo, en lugar de por fases sucesivas, puede acortar plazos si el proyecto lo permite. Los profesionales de nuestra red valoran estos factores en la fase de proyecto para dar un calendario ajustado a tu terreno y tu diseño, no una cifra genérica.
De qué depende el presupuesto
El coste de una obra nueva depende de más variables que en una reforma, porque no hay nada existente que reutilizar. La superficie construida es el primer factor, pero pesa tanto o más la complejidad estructural: el tipo de cimentación que exige el terreno, el número de plantas y si hay elementos como sótanos o piscinas.
Las instalaciones que incorpores también influyen: una climatización estándar no exige la misma gestión que un sistema de domótica integrada o una instalación de aerotermia.
La calidad de los materiales y acabados es otro factor central: carpintería estándar frente a una a medida, suelos básicos frente a materiales de gama alta, un interiorismo mínimo frente a uno que define cada detalle de la vivienda. Cada elección se traduce en horas de trabajo y en materiales distintos.
Por último, los honorarios de arquitecto y dirección de obra forman parte del presupuesto de cualquier obra nueva, porque la licencia de obra siempre exige un proyecto firmado. Coordinar a varios profesionales en paralelo, constructores, arquitectos e interioristas, también añade gestión frente a un proyecto con un único gremio. Los profesionales de nuestra red valoran todos estos factores antes de dar un presupuesto ajustado a tu proyecto concreto.
Permisos
La obra nueva es, de los proyectos que coordinamos, el caso más claro de llicència: construir desde cero implica siempre crear estructura, así que encaja en el régimen más exigente de intervención municipal, no en el assabentat ni en los comunicats pensados para obras que no tocan estructura ni cambian el uso de un inmueble ya existente.
El trámite empieza con la Consulta Prèvia, válida seis meses, y continúa con un proyecto técnico firmado por un arquitecto, que el Ayuntamiento revisa antes de conceder la resolución favorable. El Ayuntamiento emite después un aviso de pago de las tasas, con dos meses de plazo para abonarlas, y la tramitación no arranca hasta que el pago se hace efectivo. Solo con la resolución favorable puede empezar la obra: a diferencia de otros regímenes, aquí no cabe iniciar los trabajos mientras se espera respuesta.
Si el terreno está fuera de Barcelona ciudad, cada Ayuntamiento puede tener su propia ordenanza. Coordinamos con arquitectos de nuestra red la Consulta Prèvia y la tramitación completa, pero la resolución depende siempre del Ayuntamiento correspondiente.